Cada año, Praga se llena de turistas durante los meses más calurosos. Y no es de extrañar: esta ciudad increíble, moderna y a la vez rica en patrimonio histórico y cultural, luce especialmente hermosa bajo los rayos del sol veraniego. En junio, julio y agosto, Praga hace honor a su apodo de «Ciudad Dorada» aún más que durante el resto del año.
Como es lógico, el verano es —desde el punto de vista turístico— temporada alta en Praga, aunque el comienzo del otoño le planta cara con bastante dignidad. El motivo principal por el que tantos turistas eligen junio, julio o agosto para venir a Praga (además de que el verano es época de vacaciones por excelencia) es el clima.

La capital de la República Checa tiene mucho que ofrecer a sus visitantes durante todo el año, pero la mayoría viene a hacer turismo, y eso, como es natural, resulta mucho más agradable con un tiempo cálido y soleado.
Además, durante los meses de calor muchos restaurantes y cafeterías de Praga sacan sus terrazas, así que puedes disfrutar de las especialidades checas, de una buena cerveza o de cualquier otro refrigerio contemplando el bullicio de la ciudad o alguno de sus impresionantes monumentos históricos.
Aun así, en los últimos años da la impresión de que la República Checa está pasando de un clima templado a uno casi tropical. Si estás pensando en visitar Praga en verano, consulta siempre la previsión del tiempo y ten en cuenta qué temperaturas te resultan cómodas. Y si todavía estás decidiendo el mes de tu viaje, este dato te puede servir: hace apenas una década, los meses de las vacaciones escolares de verano (julio y agosto) solían ser los más cálidos y soleados, pero el «pico del verano» se ha ido adelantando poco a poco.

En los últimos años no ha sido raro que los días más calurosos y soleados del año cayeran en junio, o incluso en mayo (para gran frustración de los escolares, claro). Agosto, en cambio, ha mostrado a menudo un tiempo casi otoñal, con menos sol y un descenso de las temperaturas, y el verano ha vuelto por unos días en septiembre. El llamado «veranillo de San Miguel» suele ser una época realmente preciosa del año en la República Checa.
Clima y temperaturas
Si quieres disfrutar de Praga con temperaturas agradables, perfectas para dar largos paseos por la Ciudad Vieja, junio puede ser la mejor opción. La temperatura media es de 16 °C (61 °F), con máximas de 20 °C (68 °F) durante el día y mínimas de 10 °C (50 °F) por la noche. A final de mes sube a 17 °C (63 °F), con máximas de 22 °C (72 °F) durante el día y mínimas de 12 °C (54 °F) por la noche.
Como ya hemos apuntado, junio es probablemente el mejor mes para visitar Praga si te gusta hacer turismo a pie. A diferencia de otras ciudades europeas populares, en Praga muchísimos edificios históricos y otros lugares de interés se concentran en el centro histórico, a una cómoda distancia a pie unos de otros.
Julio suele ser el mes más caluroso en Praga. En esta época del año, la temperatura media de la ciudad arranca en 17 °C (63 °F), con máximas de 22 °C (72 °F) durante el día y mínimas de 12 °C (54 °F) por la noche. Pero a menudo hace bastante más calor. En 2015, por ejemplo, las temperaturas batieron récords, con 11 días consecutivos de noches tropicales (temperaturas superiores a 30 °C / 86 °F). La máxima registrada en Praga aquel mes fue de 37 °C (99 °F), un calor rarísimo en el clima templado de la República Checa.
Cuando Praga está bañada por el sol, el aire es cálido y las aceras queman, lo más recomendable es pasar el día junto al río. O mejor aún, sobre él. Puedes apuntarte a uno de los muchos cruceros fluviales disponibles, en los que navegas en un barco grande con un guía turístico que te va explicando los monumentos visibles desde el Moldava (como el Castillo de Praga, la fortaleza de Vyšehrad, el Teatro Nacional o el Puente de Carlos).

Durante agosto, la temperatura media en Praga comienza en 21 °C (69 °F), con máximas de 24 °C (75 °F) durante el día y mínimas de 13 °C (55 °F) por la noche. A mediados de mes desciende gradualmente hasta una media de 17,5 °C (64 °F), con máximas de 23 °C (73 °F) durante el día y mínimas de 12 °C (54 °F) por la noche, hasta llegar a final de mes a una media de 16 °C (61 °F), con máximas de 21 °C (70 °F) durante el día y mínimas de 11 °C (52 °F) por la noche.
No obstante, en los últimos años agosto ha resultado en varias ocasiones más fresco que las medias mencionadas, a menudo con lluvias abundantes. Así que, cuando planifiques tu viaje a Praga, conviene consultar la previsión meteorológica.
En verano se celebran muchos festivales y eventos musicales al aire libre, sobre todo a finales de agosto, cuando las vacaciones escolares tocan a su fin. Puedes preguntar en la recepción de tu hotel qué eventos al aire libre coinciden con tu estancia y elegir según tus gustos.
Y, por último, un apunte especialmente para los hombres que saben apreciar la belleza femenina: es verdad lo que se dice de las mujeres checas. Están realmente entre las más guapas del mundo. Y cuando Praga resplandece bajo el sol de verano, podrás admirar a muchas mujeres hermosas vestidas para disfrutar de las vacaciones.
Previsión meteorológica
Temperaturas medias mensuales
Las temperaturas medias mensuales de Praga a lo largo del año se muestran en el siguiente gráfico, tanto en grados Celsius como en Fahrenheit. Los meses de verano son junio, julio y agosto.

Número medio de días de lluvia, nieve y cielo despejado
Aunque junio es el mes con más días de lluvia, no te preocupes: los chubascos suelen ser breves y hasta pueden ser un agradable respiro frente al calor y el aire seco.
El número de días de lluvia, nieve y cielo despejado se muestra en el siguiente gráfico:

Un día de lluvia se define como aquel con al menos 1 mm de precipitaciones; un día de nieve incluye cualquier nevada medible, y un día despejado es aquel sin nubosidad significativa.
5 consejos sinceros para pasar el verano en Praga
El verano en Praga es una mezcla mágica de sol, historia y experiencias inolvidables. Tanto si paseas por sus calles centenarias en junio, como si navegas por el Moldava en julio o disfrutas de sus animados festivales en agosto, la ciudad nunca deja de encantar a quien la visita. Aunque las temperaturas pueden subir y algún chubasco pasajero puede sorprenderte, el ambiente sigue siendo animado, acogedor y lleno de tesoros culturales.
Creemos que el verano es una de las mejores épocas para descubrir todo lo que esta ciudad dorada tiene que ofrecer: a pie, en barco o desde la terraza de una cafetería con encanto. Con muchas horas de luz, noches templadas y una agenda repleta de eventos, Praga en verano es sencillamente inolvidable. Eso sí, no olvides meter las gafas de sol en la maleta, consultar la previsión del tiempo y disfrutar de la ciudad como un praguense más.
- Hidrátate y lleva ropa ligera: los veranos en Praga pueden ser sorprendentemente calurosos, con temperaturas que llegan a los 35-40 °C. Lleva una botella de agua reutilizable y ropa transpirable, sobre todo si vas a recorrer la ciudad a pie.
- Aprovecha las terrazas: muchos cafés, restaurantes y cervecerías al aire libre montan terrazas preciosas en verano. Disfruta de un plato checo o de una cerveza con vistas a las calles históricas o al río Moldava.
- Empieza el día temprano: adelántate a las multitudes y al calor visitando por la mañana lugares tan populares como el Puente de Carlos o la Plaza de la Ciudad Vieja. Disfrutarás de una experiencia más tranquila y de mejor luz para tus fotos.
- Consulta la previsión del tiempo a diario: el tiempo veraniego en Praga puede cambiar rápido. Un chubasquero ligero o un paraguas pequeño pueden salvar tus planes de una tormenta repentina.
- Escápate del calor en barco: disfruta de un crucero de 2 horas por el corazón de Praga y contempla la ciudad desde el Moldava mientras saboreas un delicioso almuerzo bufé. Escucha música en directo mientras recorres el centro histórico y pasas bajo el Puente de Carlos y a los pies del Castillo de Praga.
Preguntas frecuentes
Las preguntas más frecuentes sobre visitar Praga en verano.
¡Por supuesto! El verano es una de las mejores estaciones para explorar Praga gracias a sus largos días soleados, los animados eventos al aire libre y las terrazas.
Las temperaturas medias van de 22 a 30 °C (72–86 °F), aunque las olas de calor pueden superar los 35 °C (95 °F), sobre todo en julio.
Sí, el verano es temporada alta, sobre todo julio y agosto. Espera aglomeraciones en los principales monumentos, aunque encontrarás más tranquilidad a primera hora de la mañana o en barrios menos conocidos.
Ropa ligera, protector solar, gafas de sol, gorra o sombrero y calzado cómodo para caminar. También conviene llevar una chaqueta fina o un paraguas para alguna lluvia ocasional.
¡Claro que sí! De festivales de música y gastronomía a cines al aire libre y el desfile del Prague Pride en agosto: siempre hay algo en marcha.
¡Sí! Puedes bañarte en sitios como Žluté lázně, el embalse de Hostivař o piscinas naturales a las afueras de la ciudad.
La mayoría de los trenes de metro y los tranvías más nuevos tienen aire acondicionado, pero los autobuses y vehículos más antiguos quizá no. Intenta desplazarte en las horas menos calurosas del día.
Sí, la mayoría de los restaurantes y atracciones abren todo el verano, a menudo con horarios ampliados. Comer en terraza es muy popular en esta época.
Sí, y son un refugio perfecto contra el calor. Los museos, galerías y edificios históricos suelen abrir todo el año.
Sí, el agua de Praga es limpia y potable. Lleva una botella reutilizable para mantenerte hidratado mientras haces turismo.
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